Soy maga
![]() |
| Fotografía del proyecto "Period", de Rupi Kaur |
Antes
de menstruar me convierto en maga. Al principio no lo sabía porque
me daban una pastilla para que no me diera cuenta. Pero un día
escuché a brujas sabias y viejas y lo vi claro. Escúchate, me
decían, date tiempo para mimarte y paciencia para entenderte.
Así
que soy maga. Las hojas se me secan y aúllo a la luna en C falsa de
menguante. Me escondo en mi guarida y duermo por el día. Me dejo
crecer el pelo en todo el cuerpo y me salen verrugas en la punta de
la nariz. Cuando cae la noche hago conjuros. También hago cuentas
que me sé de memoria y a veces no me salen. Y entonces la luna se
rebela, y si el sol no está conforme, enfermo para quedarme quieta.
Luego es cuando sueño y me sale leche sin haber parido para
amamantar a las hijas que esta luna no tendré.
También
soy adivina. Veo todo lo malo que no veía cuando el sol me cegaba.
Sé leer el pensamiento de las demás. Me las cruzo y, si las miro a
los ojos, las escucho. A veces las escucho sonreír, pero sobre todo
las escucho entender. Adivino el legado de mis ancestras que la
historia de los hombres enterró e invoco a las demás magas a que se
unan a los ecos.
Y
voy por la vida puño en alto. La intuición no falla, amiga. Y es
cuando hago las cuentas y es cuando me salen. Y veo que me timaron y
que nos contaron una historia que no es y descubro que soy maga
porque veo las cosas invisibles, y que soy adivina porque destapo lo
que me ocultaron. Lo malo de este juego es que agota. Aullar a la
luna y dejarse crecer el pelo y dar leche sin haber parido y ver
entender en los ojos de las demás por mucho tiempo, agota. Y es
entonces cuando entiendo que soy pequeña y me escondo en la cueva,
viva de miedo. A veces otras magas me acompañan a la cueva y juntas
cavamos el cauce de un río. Una vez fuimos nueve cavando, fue
emocionante.
Excavo
y excavo y espero a llenar el cauce. Se me infla el vientre y
palpita. Se me cierran los ojos y vislumbro. Se me escapa la
paciencia y me estremezco. Miro la luna y desaparece. Me quedo a
oscuras y entonces... entonces río. Empiezo a fluir carne que no
será, calor que me inunda pidiendo más calor y río rojo del que
brotan flores. Caudal rojo que huele a vida y que se escabulle
tiñéndome las manos y las piernas. Me hago ovillo y dormito. Soy
maga y adivina. Conjuro para adentro y bebo pociones de yerbas
mágicas que me susurraron mis ancestras en la cueva. Sueño intenso
y vivo lento.
Antes
pensaba que menstruaba pero no era verdad. Por eso dolía. Me hería
como hiere un cortocircuito. Porque ¿sabes? muchas vivimos en
cortocircuito. Por lo de la pastilla, es para que no nos demos
cuenta. Para que confundamos un don con un martirio y para que
creamos que no somos magas ni adivinas. Nos enseñan a no
escucharnos, nos quitan la paciencia para entendernos y el tiempo
para mimarnos. Nos quitaron hasta los círculos rojos para
escucharnos sonreír y la charla a solas para mirarnos y entender.
Antes
de menstruar, es cuando más tú eres. Que no te engañen los
hombres, que no te engañen las pastillas. Y si te duele, grita.
![]() |
| "Blood Work", de Magdalena Olszanowski |


Comentarios
Publicar un comentario